2016/03/21

Sapiens se emancipa: el dominio de la Naturaleza (1/2)

El sapiens cazador-recolector vivía inmerso en la Naturaleza. Era parte del orden natural. Tomaba de la Naturaleza lo que ésta le ofrecía, conforme a sus ciclos y a su dinámica "natural", no afectada por fuerza alguna ajena a ella. Como parte de ese orden natural el cazador-recolector ocupaba su lugar en el "ciclo de la vida", que diría Disney. Es cierto que ocupó la cúspide la pirámide trófica, no tanto porque las condiciones específicas de los individuos aislados los convirtieran en depredadores imbatibles, sino porque la capacidad de planificación, coordinación y colaboración hicieron de sapiens una máquina de matar. Según cuenta Yuval Noah Harari en "De animales a dioses", los cazadores-recolectaron aniquilaron la práctica totalidad de las especies de marsupiales grandes en Australia en apenas 2.000 años tras su llegada a la isla; en otros 2.000 años acabaron con 34 de las 47 especies de grandes animales de Norteamérica, y en Sudamérica exterminaron a 50 de 60.

Sin embargo, esta trayectoria no desmiente la primera frase de esta reflexión. Aunque sapiens fuese letal para muchas especies de animales, lo era sin alterar las reglas de la Naturaleza. Simplemente sus facultades eran extraordinarias. Pero incuso desde esa posición de privilegio, sapiens se precibía en equilibrio en la Naturaleza, y percibía al resto de los seres y fenómenos naturales como sujetos en pie de igualdad con él. Bien, sí, él podía cazar un bisonte o un ciervo, pero el tigre de dientes de sable se lo podía comer a él, como parte del mismo juego, como parte del mismo equilibrio.

Tanto es así que el cazador-recolector le reza a los ciervos, a los bisontes, a los ríos; todos ellos provistos de ánima, todos ellos con la capacidad de serle a sapiens propicios o no. Así, el artista-chamán de Altamira pintará al bisonte-dios, al caballo-dios y al ciervo-dios, como una forma de invocarlos y pedirles que le sonrían. El propio orden natural está animado de sobrenaturalidad, y sapiens le reza a esa realidad sobrenatural, mágica, que tiene su reflejo en todas las criaturas de la Naturaleza. Quizás él ocupe un lugar privilegiado en el orden natural, pero es un primus inter pares.

Con la revolución agrícola esta relación se quiebra. Sapiens se emancipa de la Naturaleza, del orden natural, o al menos trata de hacerlo. Ya no le basta con tomar lo que la Naturaleza le ofrece. Él pasa a explotar la Naturaleza. La Naturaleza, sus criaturas, dejan de ser sujetos en equilibrio (inestable) en el orden natural. Las criaturas de la Naturaleza pasan a ser cosas o, mejor dicho, recursos, y la Naturaleza pasa a ser naturaleza, un objeto que sapiens quiere dominar, para poder explotarlo de la mejor forma posible en su propio beneficio. De este modo, sapiens tratará de alterar el orden natural, influyendo en él para asegurarse su dominio y, a través de él, mejorar sus perspectivas. Con la revolusión agrícola sapiens sale del orden natural y se lanza al dominio de la naturaleza, se lanza a rediseñar ese orden en su beneficio, a alterarlo para obtener de la naturaleza-objeto el máximo rendimiento.

Es interesantísimo constatar que, a la par que la revolución agrícola, se produce una revolución religiosa. Sapiens deja de rezarle a los ríos, los mares, los bisontes o los ciervos. No. El orden natural, que ha sido declarado objeto de explotación, no puede ser receptor de las plegarias de sapiens, que escoge nuevos dioses, que están "más allá" de la naturaleza. El gobierno de la realidad natural no puede ser ejercido por sus integrantes, sino por dioses que están más allá, a los que a partir de ahora sapiens invoca, precisamente para que influyan en su beneficio. También los dioses se emancipan de la naturaleza, se abstraen de ella.

En el citado libro, Yuval Noah Harari expone su opinión de que sapiens cometió un error garrafal al pasar de su paraíso cazador-recolector a su vida como agricultor en pueblos y luego ciudades. Tomando su análisis como bueno, ¿por qué se produce este cambio? ¿Qué movió a sapiens a emanciparse del orden natural, quedando de alguna forma alienado, viéndose forzado a redefinir su identidad, al punto de cambiar por completo de dioses? ¿Por qué pasó sapiens de considerar a la Naturaleza un sujeto "animado", mágico, a considerarla un objeto de dominio y explotación?

(continuará)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada