2016/03/29

¡Eureka! ¡Lo inventé! (1/2)

Hablemos hoy de inventos, de inventar. ¿Qué es inventar? ¿Cómo es posible que inventar sea, precisamente, posible? Lo paradójico de las invenciones se pone de manifiesto si se piensa cómo las invenciones surjen, y de dónde surjen. Los humanos, mujeres y hombres, somos materia. Materia animada, pero materia al fin y al cabo. Materia regida por las leyes de la física, la química y la biología. Somos realidad objetiva, tangible. Nuestros cerebros, materia al igual que el resto de nuestros cuerpos, generan mentes. Aquí se produce la primera ruptura con la objetividad, porque esas mentes son subjetivas. Creo que lo expresé en otra inserción diciendo que, al generar una mente, la materia adopta un punto de vista (en realidad, un punto de vista por cada ser humano), una realidad subjetiva y no asequible salvo para la propia mente. Ya decía Schoppenhauer que el mundo entero desaparecía con la muerte de cada humano, porque el mundo entero no era sino representación en su mente. Es esta capacidad de la mente, de dotar a la materia objetivamente existente de un punto de vista subjetivo lo que la hace tan paradójica.

Pero es que, además, esas mentes pueden hacer algo fascinante. Pueden inventar. E inventar es crear. No de la nada, pero sí crear. Inventar es una manifestación conspicua de la creatividad humana. Es añadir nuevos objetos a la realidad. Y cuando el humano inventa, lo que en última instancia ocurre es que la materia observa la realidad y da lugar a que la mente asociada al cerebro conciba algo nuevo, que es una "irrealidad" y a que la propia mente conciba un plan para llevar esa idea mental a la realidad material. Dicho así, la invención es un paseo de ida y vuelta a la realidad que la materia se da... pero pasando por el mundo no sólo subjetivo sino irreal de lo no existente, y aumentando la población de lo real en el camino. ¡No está nada mal para un conjunto de protones, neutrones y electrones!

Supera por completo no sólo la ambición de este blog sino, de forma más determinante, las capacidades de su autor la tarea de dar solución a esta paradoja. Pero si me voy a lanzar a compartir algunas reflexiones sobre ella. Vamos a empezar por lo fácil. Inventar no es descubrir. Descubrir es encontrar lo que ya estaba ahí sin que lo supiésemos. Es des-cubrir, dejar al descubierto algo que ya existía. Para descubrir los humanos vamos hacia la realidad y, o la analizamos, o la interrogamos o la exploramos pero, en ningún caso, nos salimos de ella. En el caso de la ciencia, descubrimos explorando la realidad o analizándola. La exploramos haciendo experiementos. Y la analizamos gracias a que nos hemos dadpo cuenta de que la forma de la realidad es matemática, y tirando del hilo de las matemáticas podemos averiguar cosas incluso antes de que los experimentos las corroboren. Fue tirando del hilo de las matemáticas como Higgs postuló la existencia de la partícula que 40 años después se detectó; o como Einstein postuló la existencia de ondas gravitacionales, que tardaron alrededor de 100 años en "sentirse".

La segunda reflexión que quería compartir es que la invención no es el único proceso en el que algo nuevo aparece, valga la redundancia, "de nuevas" en la realidad. La propia naturaleza es capaz de hacer algo parecido. Piénsese en la vida. La Tierra existe desde hace más o menos 4.000 millones de años. Durante unos 750 millones de años, sólo hubo materia inerte. Pero transcurrido ese periodo, los procesos de autoorganización espontánea crearon algo que antes no existía: la vida. La vida no es sino materia que es capaz de individuarse en su entorno, de alimentarse, reproducirse y autorepararse. La vida es algo cualitativamente diferente a lo que había antes. Es toda una nueva categoría de objetos añadidos a la realidad. Y eso lo hizo la naturaleza ella solita, sin ayuda o concurso de una inteligencia finalista. Como la vida, diversos objetos complejos han emergido (emergencia, bella palabra) de realidades menos complejas, creando otras cualitativamente diferentes de forma totalmente natural... y, como todos los fenómenos en la evolución, de forma totalmente ciega.

Y ahí radica una diferencia fundamental entre la emergencia y la invención. Cuando una nueva realidad emerge en la naturaleza, lo hace de forma ciega, impulsada sólo por las leyes de la termodinámica. Cuando el hombre inventa, una neuva clase de objetos pasan a integrar la realidad, pero siguiendo el patrón que la propia mente dle hombre ha dibujado previamente en el territorio de lo irreal, en el mundo de las ideas.

Pero, ¿cómo es posible que la materia, ciega y ciegamente obediente de las leyes de la física, cree nuevas realidades?

(Continuará)








2016/03/25

Sapiens se emancipa: el dominio de la Naturaleza (2/2)

Sapiens heredó de sus antecesores en la evolución un rico bagaje de emociones. No sólo Erectus, Ergaster y Habilis, sino probablemente los atapasados comunes con los grandes simios tenían sistemas emocionales sofisticados, que les hacían sentir cosas muy parecidas al miedo, la tristeza o la alegría. Sapiens enriqueció mucho ese sistema emocional, ya que su gran cortex prefrontal no sólo le servía para razonar, sino para reflexionar (re-flexionar) sobre sus propias emociones. Sapiens era ya un ser muy auto-consciente.

A diario, el Sapiens cazador-recolector pasaba por diferentes estados emocionales. Sentía alegría cuando encontraba un panal de miel; tristeza si el perro que le acompañaba resultaba muerto en la caza de un jabalí; miedo cuando inesperadamente un tigre de dientes de sable aparecía de forma inesperada; euforía cuando, junto con sus compañeros, daba caza a un gran mamut.

De entre sus diferentes emociones, algunas de las más intensas estaban producidas por la muerte. Sapiens sentía una tristeza inmensa cuando moría su pareja, o un hijo, o un amigo. Pero, además, Sapiens le tenía un miedo enorme a la muerte. Sapiens, gracias a su capacidad de analizar sus emociones y de analizar lo que ocurría a su alrededor, se daba cuenta de que la muerte de los seres queridos portaba un anuncio para él: tarde o temprano, Sapiens, será tu turno. No puedes escapar a este destino. Y este destino era aterrador.

Y, de forma inconsciente, su sistema emocional se comenzó a estructurar alrededor de ese miedo. Miedo a la muerte propia y a la de los seres más queridos. En cada circunstancia de la vida, su ser se afirmaba o, por el contrario, retrocedía frente a la muerte. Y esto podía ocurrir de forma literal o figurada. Literalmente se afirmaba cuando en una lucha cuerpo a cuerpo derrotaba al tigre de dientes de sable; figuradamente, retrocedía cuando llegaba al campamento con las manos vacías.

De forma más o menos consciente, Sapiens deseaba con toda su alma superar a la muerte, derrotarla. Ese deseo se convirtió en una fuerza irresistible, irrefrenable.

La emancipación del orden natural se produjo, muy probablemente, cuando una serie de factores concurrieron a la vez hace unos diez o doce mil años en Oriente Próximo. Sin el concurso simultáneo de esos factores la revolución agrícola no se hubiera producido. Pero, ¿por qué se lanzó Sapiens de cabeza a ese nuevo modo de vida?

Sapiens le tenía terror a la muerte. Pero la muerte era parte del orden natural. De hecho, con mucha frecuencia la muerte era consecuencia directa de ese orden natural. Un animal podía cazarle. Una sequía podía dejarle a él y al resto del grupo sin comida y, quizás, acabar con todos ellos. Un rayo podía fulminarle. Una inundación ahogarle. El orden natural, la Naturaleza, era vida, pero también era muerte.

Por eso, la sensación de poder derivada del control de la naturaleza debió de ser para Sapiens una sensación brutal de afirmación. Sí, sería terrible labrar los campos para obtener una cosecha, pero, de alguna forma, Sapiens, al hacerlo, era capaz de alterar el orden natural o, al menos, de influir en él. Y, en esta influencia, Sapiens vio un elemento potentísimo de afirmación. Sapiens se sintió eufórico y... poderoso. Y esa euforia y esa sensación de poder compensaron por completo todas las desventajas de la nueva vida. Especialmente, para aquellos que, al aparecer una organización social más urbana y estratificada, ampliaron su poder para ejercerlo sobre ... otros Sapiens, pudiendo de este modo disfrutar de muchas de las ventajas de la nueva vida sin sufrir muchos de sus incovenientes.

De forma que, si los factores tecnológicos y climáticos fueron instrumentales en el abrazo de la forma agrícola de vida, si lo que digo es cierto, la energía para el cambio vino de la necesidad de Sapiens de dominar la Naturaleza para salirse del orden natural y tratar de escapar a su destino de caducidad. No había alternativa. Un ser emocionalmente rico y con una fuerte inteligencia que le hacía autoconsciente siempre habría optado por tratar de empujar a la muerte fuera de su vida; y si para ello tenía que emanciparse del orden natural, el pulso no le iba a temblar.

Y comenzó entonces la pelea de Sapiens con la Naturaleza por dominarla, pelea que encuentra un punto de no retorno cuando Sapiens inventa una forma de inteligencia imbatible, que le permitirá desvelar todos los secretos de su contrincante: el método científico.

2016/03/24

Memoria histórica: mi "relato"

La capacidad de la concejala del Ayuntamiento de Madrid Celia Mayer de pisar un charco hasta en el desierto del Sahara ha devuelto a la actualidad la así denominada "memoria histórica". Si yo lo entiendo bien, el objetivo último del ejercicio de "memoria histórica" y de la ley que en su día aprobó el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no era otro que establecer el "relato" de lo que ocurrió durante la guerra civil y en los primeros años del franquismo. La necesidad de esta ley viene dada por el hecho de que los vencidos en la contienda fratricida no han tenido la ocasión de honrar la memoria de sus caídos, ya que por razones obvias el franquismo no se ocupó de ello (más que esto; impidió que ello ocurriese) y, en los años de la transición pareció más prudente dejar el asunto para más tarde y así evitar reabrir las viejas heridas.

Pero yendo al fondo del asunto, e imitando a la citada concejala, me tiraré de cabeza al charco y contaré aquí mi relato, tratando primero de ceñirme a los hechos y luego exponiendo cómo yo los valoro.

  1. La guerra civil estalla como consecuencia de un golpe de estado militar fallido contra un gobierno legítimamente constituido. Es cierto que ese golpe se había visto precedido de meses de violencia que los distintos gobiernos no habían podido controlar, y que como consecuencia de los mismo había sido asesinadas personas de uno y otro color político. Pero el hecho bruto es que un gobierno, salido de las urnas hacía unos meses y con amplio respaldo democrático, sufrió un intento de golpe de estado. Al fallar, ese golpe dio lugar a una guerra de cerca de tres años.
  2. Es un hecho que los bandos en la contienda portan ideologías contrapuestas y, en cada caso, no demasiado homogéneas. En el bando republicano convivían liberales, socialdemócratas, socialistas, comunistas y anarquistas. En el bando nacional lo hacían conservadores, falangistas y autoritarios.
  3. Es un hecho que entre 1931 y 1936 la República había legislado abundantemente y que lo había hecho bajo gobiernos de inspiración socialdemócrata, socialista y liberal. Mucha de esa legislación trataba de sacar a España de su retraso respecto de países europeos más desarrollados y de mejorar las condiciones de los más desfavorecidos.Se puede discutir en qué medida ese intento modernizador trató de avanzar demasiado deprisa, o el carácter más o menos radical de algunas de las leyes, pero es difícil cuestionar la orientación ilustrada y, en ese sentido, progresista y de tradición republicana, de la dirección general legislativa de la República.
  4. Es un hecho que al estallar la guerra se desata una ola de violencia en las retaguardias de ambos bandos, que causa decenas de miles de muertos. Según estiman los historiadores, los republicanos asesinaron a unas 50.000 personas, y los nacionales a unas 100.000 (ver artículo "Víctimas de la Guerra Civil Española" en wikipedia).
  5. Es asimismo un hecho que de la misma forma que la represión en el bando nacional fue impulsada, respaldada o directamente planificada por las autoridades ( El general Mola, el día 19 de julio, dio instrucciones explícitas: "Es necesario propagar una atmósfera de terror. Tenemos que crear una impresión de dominación [...]. cualquiera que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado"; artículo referido) en el caso republicano, si bien a medida que el final de la guerra se aproxima y la influencia comunista en el gobierno crece el papel de las autoridades es similar (por ejemplo, cada vez me parace más que probable la veracidad de la intervención de Santiago Carrillo en los asesinatos de Paracuellos; ver artículo "Matanzas de Paracuellos" de wikipedia), es posible atribuir parte de esa represión a la falta de control de las propias autoridades sobre los brazos armados de algunos partidos, sindicatos o grupos políticos.
  6. Es asimismo un hecho que al acabar la guerra las autoridades franquistas continuaron con la represión. Según Payne, "La terminación de la Guerra Civil no puso fin a la represión, sino que facilitó una más eficaz sistematización de ella.". Los historiadores cifran en alrededor de 50.000 las personas que murieron como consecuencia de dica represión.
¿Y qué cabe concluir de todo ello? Desde mi punto de vista, cuando se entra en la valoración de los hechos, cabe razonar en tres planos diferentes: el de la legitimidad democrática, el de las ideas que se enfrentaban y en el de los comportanientos.
  • Desde el punto de vista de la legitimidad democrática, mi opinión es que el alzamiento militar fue un acto ilegítimo contra un gobierno legítimamente constituido, acto que no tenía ni tiene justificación. El hecho de que ese gobierno fuese más o menos radical o más o menos incapaz no justifica en modo alguno el alzamiento.
  • Desde el punto de vista de las ideas, dentro del marasmo ideológico de los dos bandos, el republicano portaba muchas de las que constituyen el núcleo de la Constitución de 1978. Es cierto que pueden encontrarse también en dicho bando ideas totalitarias y en absoluto democráticas, pero ello no anula lo anterior. Yo creo que no puede decirse lo mismo del bando nacional, cuyo sustrato ideológico per se nunca hubiera llevado a una democracia liberal como la que disfrutamos hoy en día.
  • Desde el punto de vista de los comportamientos, los dos bandos se lanzaron a una represión brutal, cruel y atroz en sus retaguardias, con el fin de aniquilar físicamente al contrario. El hecho de que en el caso republicano algunas autoridades hiciesen repetidos llamamientos a la aplicación de la ley y al fin de esa represión no cambia el dato de miles de personas asesinadas. El tenor moral del franquismo queda bien reflejado por el hecho de que, concluida la guerra, el régimen continuase con esa represión, igual de brutal, cruel y atroz.
El franquismo elaboró su relato en los 36 años de régimen. El bando republicano no tuvo ocasión de hacerlo.

Pero ese relato, si bien no admite matiz en el plano de la legitimidad (golpistas frente a un gobierno legítimamete constituido y democrático) y admite grises en el de las ideas (en el bando republicano convivían demócratas con totalitarios; en el nacional sólo había de éstos), debe ser un relato de horror y vergüenza compartidas en el plano de los comportamientos: los dos bandos se lanzaron a sendas carnicerías en sus retaguardias, carnicerías despiadadas, atroces, brutales, que causaron 200.000 muertos. No me importa quién mató más. Seguramete mataron todo lo que pudieron unos y otros. Y, por ello, el relato no puede ser de buenos y malos. Debe ser un relato de malos y malos. Y no se trata de equidistacia apriorística o buenista. Si en el plano de la legitimidad e, incluso, en el de las ideas mi razón y mi corazón están con la República, cualquier forma de adhesión se desvanece al analizar los comportamientos.

El régimen franquista asesinó a 150.000 durante y después de la guerra. Era además ilegítimo y totalitario. Desde cualquier óptica, condenable. Pero la República, legítimamente constituida y con un gobierno democráticamente establecido en 1936, y portadora de muchas ideasde progreso y bienestar para todos los españoles, fracasó estrepitosamente cuando 50.000 personas fueron asesinadas por sus ideas en su territorio. Y es desde esa condena y desde ese fracaso desde los que yo creo que hay que escribir el relato definitivo, el relato del horror y el espanto de un país, España, en el siglo XX.




2016/03/21

Sapiens se emancipa: el dominio de la Naturaleza (1/2)

El sapiens cazador-recolector vivía inmerso en la Naturaleza. Era parte del orden natural. Tomaba de la Naturaleza lo que ésta le ofrecía, conforme a sus ciclos y a su dinámica "natural", no afectada por fuerza alguna ajena a ella. Como parte de ese orden natural el cazador-recolector ocupaba su lugar en el "ciclo de la vida", que diría Disney. Es cierto que ocupó la cúspide la pirámide trófica, no tanto porque las condiciones específicas de los individuos aislados los convirtieran en depredadores imbatibles, sino porque la capacidad de planificación, coordinación y colaboración hicieron de sapiens una máquina de matar. Según cuenta Yuval Noah Harari en "De animales a dioses", los cazadores-recolectaron aniquilaron la práctica totalidad de las especies de marsupiales grandes en Australia en apenas 2.000 años tras su llegada a la isla; en otros 2.000 años acabaron con 34 de las 47 especies de grandes animales de Norteamérica, y en Sudamérica exterminaron a 50 de 60.

Sin embargo, esta trayectoria no desmiente la primera frase de esta reflexión. Aunque sapiens fuese letal para muchas especies de animales, lo era sin alterar las reglas de la Naturaleza. Simplemente sus facultades eran extraordinarias. Pero incuso desde esa posición de privilegio, sapiens se precibía en equilibrio en la Naturaleza, y percibía al resto de los seres y fenómenos naturales como sujetos en pie de igualdad con él. Bien, sí, él podía cazar un bisonte o un ciervo, pero el tigre de dientes de sable se lo podía comer a él, como parte del mismo juego, como parte del mismo equilibrio.

Tanto es así que el cazador-recolector le reza a los ciervos, a los bisontes, a los ríos; todos ellos provistos de ánima, todos ellos con la capacidad de serle a sapiens propicios o no. Así, el artista-chamán de Altamira pintará al bisonte-dios, al caballo-dios y al ciervo-dios, como una forma de invocarlos y pedirles que le sonrían. El propio orden natural está animado de sobrenaturalidad, y sapiens le reza a esa realidad sobrenatural, mágica, que tiene su reflejo en todas las criaturas de la Naturaleza. Quizás él ocupe un lugar privilegiado en el orden natural, pero es un primus inter pares.

Con la revolución agrícola esta relación se quiebra. Sapiens se emancipa de la Naturaleza, del orden natural, o al menos trata de hacerlo. Ya no le basta con tomar lo que la Naturaleza le ofrece. Él pasa a explotar la Naturaleza. La Naturaleza, sus criaturas, dejan de ser sujetos en equilibrio (inestable) en el orden natural. Las criaturas de la Naturaleza pasan a ser cosas o, mejor dicho, recursos, y la Naturaleza pasa a ser naturaleza, un objeto que sapiens quiere dominar, para poder explotarlo de la mejor forma posible en su propio beneficio. De este modo, sapiens tratará de alterar el orden natural, influyendo en él para asegurarse su dominio y, a través de él, mejorar sus perspectivas. Con la revolusión agrícola sapiens sale del orden natural y se lanza al dominio de la naturaleza, se lanza a rediseñar ese orden en su beneficio, a alterarlo para obtener de la naturaleza-objeto el máximo rendimiento.

Es interesantísimo constatar que, a la par que la revolución agrícola, se produce una revolución religiosa. Sapiens deja de rezarle a los ríos, los mares, los bisontes o los ciervos. No. El orden natural, que ha sido declarado objeto de explotación, no puede ser receptor de las plegarias de sapiens, que escoge nuevos dioses, que están "más allá" de la naturaleza. El gobierno de la realidad natural no puede ser ejercido por sus integrantes, sino por dioses que están más allá, a los que a partir de ahora sapiens invoca, precisamente para que influyan en su beneficio. También los dioses se emancipan de la naturaleza, se abstraen de ella.

En el citado libro, Yuval Noah Harari expone su opinión de que sapiens cometió un error garrafal al pasar de su paraíso cazador-recolector a su vida como agricultor en pueblos y luego ciudades. Tomando su análisis como bueno, ¿por qué se produce este cambio? ¿Qué movió a sapiens a emanciparse del orden natural, quedando de alguna forma alienado, viéndose forzado a redefinir su identidad, al punto de cambiar por completo de dioses? ¿Por qué pasó sapiens de considerar a la Naturaleza un sujeto "animado", mágico, a considerarla un objeto de dominio y explotación?

(continuará)

2016/03/05

No violencia - Actos de habla

A principios de los años sesenta, John Austin y su discípulo John Searle dieron cuerpo a la teoría de "los actos de habla". Si la tradición de la filosofía analítica del lenguaje se había centrado hasta entonces alrededor de la capacidad del propio lenguaje de ser portador de sentido e instrumento de conocimiento, Austin y Searle señalaron que el lenguaje no era sólo capaz de proporcionar conocimiento; era asimismo un medio para hacer cosas. Alrededor de este hecho contribuyeron al "giro pragmático" de la filosofía del lenguaje, en una línea que continuarían después Lakoff, Johnson o Sperber desde ángulos parecidos.

En realidad, si bien su desarrollo es mucho más rico y profundo de lo que he expuesto en el párrafo anterior, la idea en sí resulta hasta un poco obvia. La palabra puede ser caricia; puede ser agresión; puede ser inspiración.

Viene todo esto a colación del debate de investidura que acaba de terminar, con su segunda y fallida votación, de Pedro Sánchez. La convalecencia de mi operación de espalda me ha permitido disfrutar de su práctica totalidad, y he comprobado cómo el uso de las palabras en el debate ha ido mucho más allá de su función enunciativa. En principio esto no es nada malo o raro. En un debate no se habla sólo para enunciar una idea; se habla para convencer, para persuadir.

Los sapiens somos seres emocionales con una pátina de racionalidad. Heredamos las emociones de nuestros ancestros en un procreso de evolución de millones y millones de años. Seguramente los dinosaurios tenían ya sistemas emocionales bastante desarrollados. Seguramente tenían miedo, alguna forma de alegría o ira. Lo que es auténticamente nuevo es nuestra capacidad de razonar. Por eso, apelar a las emociones es, cuando de persuadir o convencer se trata, tan importante como hacerlo a la razón. De este modo, los aspectos más retóricos del lenguaje son importantes en un debate. Mostrar no sólo solidez argumental, sino convicción o, incluso, entusiasmo (etimológicamente, estado en el cual los dioses se apoderaban del artista o filósofo griego).

No es de extrañar, pues, que los políticos en la tribuna adornen su discurso de elementos retóricos que potencien su capacidad de convencer, o de persuadir. Sin embargo, hay más que eso. Los discursos de los políticos españoles en el debate de investidura han sido un constante ejercicio de violencia. Los políticos en general no desaprovechan la ocasión de agredirse mediante la palabra. El "acto de habla" más frecuente es la agresión. Discursos estructurados alrededor de referencias hirientes ad hominem, llenos de "efectos especiales" en forma de puñetazos verbales directos a la mandíbula del contrincante.

No importa "tener razón", o tratar de persuadir. De hecho, la dinámica dialéctica en el parlamento se ha pervertido de tal forma que no creo que nadie recuerde, en nuestra historia reciente, una instancia del milagroso hecho de que alguien reconozca haber sido persuadido, o convencido. No. Al parlamento se va a aprobar leyes, mediante el procedimiento de tratar de triturar dialécticamente al oponente político, en un ejercicio de violencia verbal más o menos teatralizada.

¿No sería posible alcanzar un pacto de no violencia verbal en el parlamento? ¿No sería posible desterrar de la vida parlamentaria los actos de habla que sólo buscan agredir? Es cierto, la discusión requeriría más talento, más preparación, más grandeza. Pero este cambio traería consigo un efecto maravilloso: la incorporación de un nuevo de acto de habla, el acto del discurso resultar edificante.

2016/01/15

La XI Legislatura

El búnker. Pablo Iglesias demuestra en cuanto se le acelera el pulso que no cree en la democracia y la tolerancia tal y como se entienden los conceptos en la Europa civilizada. En primer lugar, él se siente investido de una legitimaidad que va mucho más allá de los 69 (suponiendo que todos le confieran legitimidad a Podemos) escaños obtenidos. Para empezar, él sabe (es omnisciente) lo que los votantes del PSOE preferían en relación con la composición de la mesa del congreso. Además, se diría que los escaños y votantes de otras fuerzas, como PP, C's o PSOE, son "menos legítimos" que los de Podemos. Son del búker. En la transición, el búnker era una forma de referirse a los franquistas nostálgicos. Es decir, para Pablo Iglesias, los votantes de PP, C's y PSOE son fascistas.

El niño. A priori, a mi no me parece mal que, como gesto de denuncia de una situación dada (la dificultad de las mujeres para conciliar su vida laboral y familiar) se lleve a un niño al Congreso. Sin embargo, creo que la exhibición de la criatura, de mano en mano, es obscena; que lo lleve una señora que disfruta del privilegio de una asistente 24h para ocuparse del niño, y que por lo tanto no tiene ningún problema para conciliar, me parece propio de la "casta", como cuando las marquesas del barrio de Salamanca hacen obras de caridad. Y si lo que se pretende con la alineación del bebé en el show Podemos del otro día es simbolizar la llegada de "lo nuevo", creo que no es sino una muestra más de la falta de consoideración de los podemitas hacia un sistema... que les permite ocupar 69 escaños en el Congreso de los Diputados.

Las rastas. La forma de vestir es una convención que codifica un abanico amplio de preferencias, sensibilidades, gustos y tradiciones. Como toda convención, no es en si ni buena ni mala. Lo que debe ser es funcional. Y para ser funcional debe ser suficientemente amplia para que la acepten gentes de distinto pelaje (nunca mejor dicho) y condición. La tradición ha sido que los señores vistiesen traje y corbata en el Congreso. El traje y la corbata son tradición porque han sido la forma de vestir de los que han tenido la capacidad de establecer tradiciones. Pues bien, parece que ahora hay más gente dispuesta a influir en la convención. Bienvenidos sean. Bienvenidas sean las rastas y las camisas de colores. Sobre la base de un mínimo decoro (que debe ser definido de la forma más amplia posible para que sea aceptado por todos), cada uno que se vista como quiera.

Llegar a acuerdos. Difícil tarea llegar a acuerdos en España. Desde que el PSOE alcanzó su primera mayoría absoluta en 1982 no se han alcanzado grandes acuerdos. Si acaso, se le fueron haciendo concesiones a los nacionalistas para alcanzar el gobierno, el PSOE en 1993, el PP en 1996 y después de nuevoel PSOE en 2004 y 2008. Pero eso no fueron acuerdos propiamente dichos. Ni los políticos ni los ciudadanos saben como llegar a acuerdos. Acordar implica ceder, y en este país el que cede es un prededor que carece de firmeza. ¿Es tan difícil establecer las prioridades? Yo creo que hay cuatro: reducir la desigualdad,atacar de raíz la corrupción, consolidar la recuperación económica y afrontar el problema catalán.


2016/01/03

¿Quiénes son los antisistema? (2/2) Volviendo a casa, por navidad

¿Y en Europa? ¿Y en España?

Vayamos directamente al caso español. ¿Cuál es el sistema español? Una posible referencia para aclararlo puede ser la Constitución de 1978, vigente y objeto de profundos debates, defendida por unos y considerada obsoleta por otros. Pero vigente, a fin de cuentas. Y en su momento respaldada por la abrumadora mayoría de españoles.

En su preámbulo, la constitución española, ley fundamental, de obligado cumplimiento por todos, dice cosas como que la Nación española expresa su deseo de "... Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo".

Después, en el Título primero: "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político."; el Artículo 27 enuncia el derecho a la educación gratuita; el Artículo 35 establece que "Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo"; el Artículo 40: "Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo." Artículo 41: "Los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. La asistencia y prestaciones complementarias serán libres". Y el Artículo 47 expresa que "Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos". (los subrayados son míos).

(No puedo resistirme a comentar que me parece paradójico que muchos de los que se instituyen en grandes defensores de la Constitución de 1978 en el contexto del debate catalán no tienen problema alguno en diseñar y aplicar políticas sociales y económicas que violan una buena parte de su articulado).

¿Qué nos dice la Constitución de 1978 sobre el "sistema español"? Nos habla de libre mercado, pero a la vez de un estado que asegure la cohesión de la sociedad española, cohesión encarnada en una cierta iguladad de resultados y en una radical igualdad de oportunidades.

Esta radical igualdad de oportunidades debe ser promovida y garantizada por los poderes públicos, el estado en sus diversas estructuras administrativas, mediante un gasto público solidariamente recaudado y eficientemente ejecutado.

¿Cuál es la situación actual a este respecto?

Según Eurostat (http://ec.europa.eu/eurostat/tgm/mapToolClosed.do?tab=map&init=1&plugin=1&language=en&pcode=tec00021&toolbox=data), la recaudación del estado español (todas las administraciones) como porcentaje del PIB fue en 2014 del 38,6%; esta cifra debe compararse con el 44,6% de Alemania; el 53,6% de Francia; el 48,2% de Italia; el 38,2% del Reino Unido; el 44,5% de Portugal; el 43,9% de Holanda, el 52% de Bélgica; el 58,4% de Dinamarca; el 50,1% de Suecia; el 54,7% de Noruega o el 54,9% de Finlandia.

Es decir, de los países más desarrollados y mayores de la UE, sólo el Reino Unido dedica menos recursos que España a dotar de instrumentos al estado. ¿Cómo vamos a construir o consolidar un estado del bienestar como los de los países europeos gastando tan poco en ese propósito? ¿Cómo vamos a reforzar o consolidar el sistema que recoge la Constitución con tan poca contribución a las políticas que deben hacerlo?

Es un hacerse trampas al solitario decir "yo no quiero el modelo norteamericano; yo quiero que españa sea como Dinamarca", para a continuación afirmar que el regimen fiscal español es expropiatorio. Si queremos ser como Dinamarca, quizás haya que pensar que los 20 pp de gasto público como porcentaje del PIB de más que Dinamarca recauda puedan tener algo que ver en la diferencia de prosperidad y cohesión social de los dos países.

Todos los países europeos citados son reflejo de una realidad: el estado, un estado potente y bien financiado, es imprescindible para construir las sociedades que todos consideramos las mejores posibles, las sociedades europeas que son el mayor espacio que la historia ha visto para el desarrollo de las personas en libertad y prosperidad. Y, a su vez, todos esos países demuestran una de las grandes falacias del libre mercado. Es falso de toda falsedad que el crecimiento económico per se genere sociedades más prosperas. En ausencia del citado estado redistribuidor, el crecimiento genera, como cada vez hace en mayor medida en los EE.UU., élites codiciosas y avariciosas que acaparn todo el crecimiento de la riqueza. Las creencias liberales son eso, creencias, ideologías sin sustento en la realidad, al servicio de los intereses de unos pocos.

Y mientras tanto, España vive una situación de emergencia social. Según la OCDE, es el país (junto con uno de los bálticos) en el que más ha aumentado la desigualdad. Hay cientos de miles de desempleados sin prestación. Los salarios han menguado en 40.000 millones de euros en comparación con la situación que encontró el PP en 2011. Se han producido recortes en sanidad, recortes en educación, recortes (o incluso paralización) en la dependencia. Organizaciones no sospechosas como Cáritas avisan de millones de personas en riesgo de exclusión, o de niños en situación de pobreza. Por primera vez desde la transición de los años setenta se dan situaciones como el abandono de los estudios universitarios por razones económicas, la pobreza energética o la pobreza de los empleados. Por primera vez una generación de padres creen que el futuro de sus hijos será peor que el suyo, y que sus hijos no disfrutan de la igualdad de oportunidades que el sistema (español) debería asegurarles.

Y nos dicen algunos políticos: "ahora lo que hay que hacer es asegurar la recuperación económica". Bien, vayamos por partes. Lo que esos políticos quieren decir (o no quieren, no sé) es "ahora lo que hay que asegurar es el crecimeinto económico, que ya si eso ese crecimiento acabará por llegar de forma automática (¿automágica?) a todos... mientras recortamos en sanidad, en educación, en prestaciones al desempleo, en dependencia, en ...

De forma más o menos cínica, opinan esos políticos, y muchos de sus votantes (estos en muchas ocasiones de buena fe) que lo más importante para el país es la salud económica.

Pues bien, no lo es para el "sistema español". Tal y como ese sistema se diseñó, la salud económica y la cohesión social son igual de importantes. Aplazar la segunda en virtud de un supuesto aseguramiento de la primera es tan "antisistema" como hacer demagogia económica.

Yo creo que en España estamos cerca de un punto de ruptura del sistema. Sé que no estamos aún en los niveles de los EE.UU., pero la igualdad de oportunidades está seriamente amenazada en nuestro país. Y la igualdad de oportunidades está en el núcleo de nuestro "sistema", tal como lo define la Constitución de 1978.

¿Y quiénes son los antisistema que están amenazando con romper el sietema español?

Pues sin duda lo son los demagogos que hace tan sólo unos meses defendían la economía venezolana y la política marxista-leninista; que hace sólo unos meses querían cerrar los medios privados de comunicación; que have sólo unos meses querían expropiar las empresas eléctricas y las de telecomunicaciones; impagar la deuda, etc. etc. Esos señores que decían que la Constitución de 1978 era un "papelito". Esos señores que sólo hace dos o tres años se dedicaban a reventar actos públicos en los que políticos democráticamente elegidos iban a expresar sus opiniones. Vaya, los amigos Iglesias, Monedero o Errejón, de los que no me creo ni una palabra acerca de sus cambios de opinión y de su conversión tan reciente a la democracia. Los señores de Podemos son de naturaleza totalitaria, y acabarían con la democracia si pudiesen.

Pero para mi son tan antisistema como ellos los que desprecian la crisis social en España, los que legislan para los que más tienen, los que pretenden encoger aún más nuestro estado y herir de muerte la igualdad de oportunidades y el estado del bienestar; los que no persiguen el fraude fiscal con convicción y aministían a los ricos sus pecadillos fiscales; los que sólo consiguen recaudar el 3% a las grandes empresas; los que frívolamente prometren bajadas de impuestos que nos alejen aún más de los países a los que cínicamente dicen querer parecerse. Tan antisistema como los de Podemos, porque si tienen ocasión, van a acabar con el sistema que definió la Constitución.

Porque la democracia liberal participativa es imposible sin la libertad con la que acabaría Podemos, pero no es nada más que una mascarada sin la igualdad de oportuniadades que el PP ha herido de muerte.

Fe de errores: en la entrada tal y como se publicó el día 3 de enero los datos relativos a la recaudación de los estados, incluyendo contribuciones a la seguridad social, no son correctos. Para 2012, los datos correctos son (recaudación fiscal de los estados -todas las administraciones- incluyendo contribuciones a la seguridad social, como % del PIB):

  • Bélgica 45,4
  • Dinamarca 48,1
  • Alemania 39,1
  • Grecia 33,7
  • España 32,5
  • Francia 45,0
  • Italia 44,0
  • Austria 43,1
  • Portugal 32,4
  • Finlandia 44,1
  • Suecia 44,2
  • Noruega 42,2
  • UK 35,4

El análisis y sus conclusiones no se alteran, pero estos son los datos correctos.








¿Quienes son los antisistema? (1/2) El caso de los EE.UU.

Domingo 3 de enero de 2016. Las páginas 2 y 3 de El País recogen diversas informaciones e interesantes datos acerca de la economía y la sociedad americana que se enfrenta a un año electoral.

  • Por primera vez desde 2002, las diez primeras empresas del mundo por capitalización bursátil son norteamericanas.
  • Las ganancias de los negocios en Nueva York han crecido un 61% entre 2001 y 2013...
  • ... mientras que los salarios lo han hecho menos de la mitad, por debajo de la inflación acumulada en el periodo.
  • En Nueva York, los ingresos del 1% más rico han aumentado el 32% entre 2009 y 2012, en tanto que la media de los ingresos del 99% restante ha decrecido un 1%.
  • Una trabajadora de la limpieza en el aeropuerto JFK gana 10 dólares a la hora, 1.600 dólares al mes, 19.200 dólares al año. Para poder acceder a un programa de viviendas destinadas a personas de bajos ingresos en el Bronx, hay que acreditar ingresos mínimos de 31.098 dólares al año.
Este es el modelo de la economía y la sociedad norteamericanas. A escala nacional, según el instituto Pew, la clase media ha dejado de ser la más numerosa del país.

¿Qué hay detrás de esta situación, qué factores la explican y qué nos dice de la sociedad americana? Lo cierto es que seguramente hay múltiples causas, cada una de ellas de complejo análisis, merecedoras de un espacio de reflexión de más hondura intelectual y más extenso que este modesto blog. Pero para construir el argumento que pretendo defender, se me ocurren tres.

La primera es la globalización. La globalización está suponiendo la salida de la pobreza de cientos de millones de personas en Asia, América Latina y, en menor medida, África, pero está asimismo trayendo consigo el empobrecimiento de las clases bajas y medias de los países desarrollados. De alguna forma se está produciendo una competencia por el trabajo entre las poblaciones de los países pobres y las clases bajas y medias de los ricos, con clara desventaja para éstas, que viven en países con niveles de vida mucho mayores y que resultan mucho más caros para vivir, requiriendo rentas más altas para poder acceder a una vida digna. En el interim, el capital asiste encantado a esta competencia, porque su resultado no es sino el abaratamiento de uno de los factores principales de producción.

Una segunda causa es probablemente el cambio tecnológico. Lejos de mi la tentación del ludismo. Yo creo que el cambio tecnológico no es en sí malo y, en la medida en la que aumenta la productividad, es bueno a largo plazo. El problema es el estado transitorio que sigue a toda disrupción tecnológica. Los trabajadores menos cualificados son necesariamente víctimas a corto plazo de dicho cambio, porque carecen de los conocimientos o experencia requeridos en el nuevo mercado de trabajo, tal y como los cambios tecnológicos lo han reconfigurado.

Pero hay una tercera causa, endógena en este caso al propio modelo social de los EE.UU., que se basa en una serie de supuestos ideológicos que se han ido haciendo dominantes en aquel país. Supuestos, por cierto, muy cercanos al núcleo del credo (sí, del credo) liberal. El primero es que el mercado dejado a su albur genetra resultados aceptables para las sociedades; como corolario, la política económica debe centrarse en el crecimiento, y la riqueza permeará de forma automática (¿automágica?) a todos los estratos sociales. No hay más que repasar los datos recogidos al principio de esta nota para darse cuenta de la falsedad de esta idea. No se ajusta a la realidad. La realidad nos indica que ni el mercado per se genera resultados aceptables para las sociedades, ni el crecimiento económico garantiza el bienestar general de las sociedades.

El segundo supuesto es el ligado al denominado "sueño americano": si una persona se esfuerza y trabaja duramente, podrá conseguir lo que se proponga. Esto ha dejado de ser cierto. Hasta una publicación tan poco sospechosa como The Economist alertaba hace poco acerca de la constitución de una aristocracia económica (y política) es EE.UU., fundamentadsa en (a) la endogamia de los ricos y (b) el encarecimiento estratosférico de la educación media y superior de calidad en el país. En román paladino, los ricos se casan entre sí, llevan a sus hijos a colegios y universidades carísimas, que no están al alcance de las clases medias y bajas y, de esa forma, perpetúan su estatus económico y social. La igualdad de oportunidades es cada vez menor o ya inexistente y la movilidad social en los EE.UU. se ha reducido drásticamente a medida que ha ido aumentado la desigualdad.

El sueño americano, como encarnación de su sistema social y económico, se ha quebrado. Se ha quebrado por el impacto de una serie de factores externos, pero también por la aplicación de una serie de políticas de origen liberal-conservador, que han defendido los privilegios de unos pocos, su derecho a enriquecerse de forma obscena por encima de su deber de solidaridad para con sus conciudadanos. Estas políticas han tenido su reflejo máximo en su vertiente fiscal, tanto recaudatoria como de gasto. Los ricos y las empresas no pagan en EE.UU lo que les conrrespondería (el propio Warren Buffet se escandalizaba al respecto). ¿Lo que les correspondería para qué? Para asegurar la igualdad de oportunidades, sin la cual el sistema americano no es sostenible.

Entonces, ¿quiénes son los antisistema en los EE.UU.? ¿Los ecologistas? ¿Los sindicalistas? ¿No serán los antisistema más bien los defensores de las supersticiones ideológicas del liberal-conservadurismo y sus ejecutores, los lobbies de las grandes empresas y del sector financiero, que además han capturado al mundo político (ver el documental Inside Job:
https://vimeo.com/27292661)?



2015/09/28

EL País de las Maravillas, o la desfachatez intelectual



De modo que ella, sentada con los ojos cerrados, casi se creía en el país de las maravillas, aunque sabía que sólo tenía que abrirlos para que todo se transformara en obtusa realidad, Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll

Una norma básica de la convivencia civilizada es la honestidad intelectual, que se le supone, como el valor al soldado, a cualquier persona en todos los ámbitos de su vida social. De hecho, ahora que acabo de leer la primera frase, me corrijo a mí mismo. No es una norma de la convivencia civilizada. Es una precondición para la convivencia civilizada. Porque sin honestidad intelectual es imposible que las personas se entiendan. Bien estemos de acuerdo con el Wittgenstein del Tractatus (y opinemos que somos capaces de representar figurativamente la realidad y de expresarla en el lenguaje gracias a una forma lógica que éste y aquélla comparten), bien opinemos como el de las Investigaciones Filosóficas (que el lenguaje es un conjunto de reglas más o menos convencionales, cuya validez no procede de forma lógica alguna, sino de su funcionalidad), para que las personas nos entendamos son necesarias unas reglas básicas que dotan de efectividad al discurso argumental.
Algunas de estas reglas (y no pretendo aquí ser exhaustivo) son: la no negación de la evidencia; la no alteración del significado de las palabras sin el acuerdo común; la no adaptación de las premisas del argumento, o del argumento mismo, a la propia conveniencia para valorar algunos aspectos de las realidad más que otros; en definitiva, la renuncia a la alteración de la percepción o valoración de la realidad cuando la legitimación de una determinada posición pública depende de dicha realidad. Dicho de otro modo, la renuncia a tergiversar los hechos o su valor cuando los hechos a uno no le dan la razón.

Cuando personas o grupos de personas se alejan de forma sistemática de la honestidad intelectual, comportándose con total desfachatez intelectual, la convivencia se hace muy difícil, porque es casi imposible entenderse con ellas.

En un ámbito social muy relevante pero más o menos inocuo, como es el del fútbol, es frecuente encontrar un comportamiento típico de falta de honestidad intelectual. Como madridista, lo he detectado frecuentemente en algunos de mis sufridos correligionarios merengues, en esta última época de dominio barcelonista en juego y resultados. En algunas ocasiones, cuando hemos sido derrotados con justicia, algunos se agarran a una jugada aislada, de cuestionable juicio arbitral, para argumentar que “todo hubiera sido distinto si…”; ello a pesar de haber recibido un baño en el juego durante los noventa minutos.

Los políticos practican la desfachatez intelectual con gran solvencia y excelente desempeño. Las noches electorales son una buena muestra de ello. Frente a la evidencia de la derrota, la referencia a alguna derrota aún peor en el pasado, o a la aún peor sufrida por algún adversario, o a lo mal que pintaban las encuestas tan solo unas semanas antes del día de la votación.

Pero pocas veces hemos asistido a un ejercicio de desfachatez intelectual comparable al de los independentistas catalanes en los días previos a la votación del 27 de septiembre y en las horas posteriores. Veamos.

Se convocan unas elecciones autonómicas. Pero los convocantes dicen hasta la extenuación que las elecciones se deben leer en clave plebiscitaria, no como una elección autonómica más; la votación de tu vida, rezaba uno de sus lemas electorales. Que  las elecciones son un plebiscito, vaya. Y no un plebiscito genérico, sino un plebiscito sobre la independencia de Cataluña respecto del resto de España. Y constituyen una plataforma electoral que se llama Junts Pel Si. Y su programa electoral es el más corto de la historia: conseguir la independencia tras un periodo de negociación con España y la UE.

Según su narrativa, se recurre a las elecciones plebiscitarias ante la imposibilidad de convocar un referéndum legal. El ideal habría sido el referéndum. Escuchar al pueblo catalán, permitir que el pueblo catalán ejerza su derecho a decidir. Eso es lo que los independentistas querían.
Un plebiscito; una persona un voto. Se cuentan los votos en pro de una opción, se cuentan los votos en pro de la otra, y se concluye.

Pero ay, el significado de las palabras parece ser “líquido” para los independentistas postmodernos. Ya en la víspera de las elecciones, a la vista de las encuestas, Mas se descuelga con que la mayoría de parlamentarios a él le basta para continuar con el proceso. Un momento… ¿no era Mas el que decía que las elecciones debían leerse como un plebiscito? La honestidad intelectual debería haber llevado a Mas a aceptar que sin la mayoría del voto, el proceso no puede continuar, porque la mayoría de los ciudadanos catalanes no lo respaldan, por más que la ley electoral produzca un resultado que, en número de parlamentarios, no traduce exactamente el resultado del voto popular. Desfachatez intelectual.

Y llega el resultado. Lo primero es que Junqueras se descuelga con “hemos ganado en escaños y en votos”; negación de la evidencia, desfachatez intelectual; y luego llega Mas y dice que se siente legitimado para seguir, porque aunque no ha ganado en votos, lo ha hecho en escaños (dando por supuesto que los escaños de la CUP son suyos… mucho suponer; una, en esta ocasión pequeña, desfachatez intelectual). Propongo este experimento mental. Supongamos que los partidos constitucionalistas hubieran ido en una sola lista, y que hubieran ganado en escaños, pero no en voto popular. ¿Hubiera dicho Mas que los constitucionalistas habrían estado legitimados para detener el proceso? ¿O más bien habría gritado los cuatro vientos que la legitimidad no procede de los escaños sino de los votos? Todos sabemos lo que habría hecho. Gran desfachatez intelectual: la legitimidad se constituye… según a mí me convenga.

Y qué decir de la negación de las implicaciones de la independencia respecto de la pertenencia a la UE, al euro, … o dela forma en la que la presidenta del parlamento catalán adoctrinaba a unos niños sobre los sucesos de 1714, torciendo la verdad, manipulando de forma descarada… Gran desfachatez intelectual.

Yo creo que los catalanes tienen derecho a decidir si quieren o no formar parte de España y de la UE. Creo que hay que hacer lo posible para que se manifiesten al respecto en un referéndum legal y vinculante, en el que voten tan solo ellos. Creo que si para hacerlo es necesario reformar la Constitución, pues refórmese.

Pero también creo que la forma de gestionar el proceso por parte de los independentistas ha sido la expresión de uno de los mayores ejercicios de desfachatez intelectual de la historia europea reciente.
Y desde mi punto de vista, nada pone de manifiesto la desfachatez intelectual de los independentistas como el uso que hacen del término Cataluña.

Durante la campaña Cataluña es el País de las Maravillas, en el que no habrá desempleo, la economía crecerá a un ritmo de vértigo y no habrá corrupción. No sólo; en el País de las Maravillas, nadie se sentirá extraño; no importa cómo se apellide, en qué lengua hable; de dónde venga. Todos serán Cataluña.

Pero basta que acabe el recuento para que los líderes independentistas clamen “¡¡Esta noche ha ganado Cataluña!!”. Y no, no se refieren a que han ganado los no partidarios de la independencia. En este caso la desfachatez intelectual es múltiple y encadenada. Ellos, lo que quieren decir, es que “esta noche los que hablamos catalán y nos sentimos sobre todo catalanes hemos ganado”. Es decir, que identifican Cataluña con ese 48% de la sociedad catalana. Expulsan al resto de Cataluña. Y, como si ese 52% no existiese, claman victoria. Tremenda desfachatez intelectual.

2015/05/25

Elecciones municipales y autonómicas: mi modesto análisis

Pues bien, ya tenemos los resultados de las elecciones autonómicas y municipales. ¿Qué lectura cabe hacer de ellas? Bien, lecturas cabe hacer muchas. Por ejemplo, Rajoy hace la suya, y creo que sigue sin enterarse de lo que está ocurriendo.

Yo creo que los electores, los ciudadanos, le están diciendo a gritos a los partidos en general, y al PP y al PSOE en particular, que una fase de nuestra vida democrática en la que les extendíamos cheques en blanco para que hiciesen con nuestros votos lo que le pareciese se ha acabado. Les están diciendo a gritos que el período en el que un voto era una declaración de confianza ciega se ha terminado. Que tienen que respetarnos más; que tienen que respetarnos mucho más. Que los ciudadanos quieren tener un control mucho más estrecho de lo que los políticos hacen, que quieren transparencia total de la gestión de lo público. Que quieren que sea realmente el interés general el que guíe sus actuaciones.

Y, ¿por qué se ha producido este aviso, que es casi un último aviso para los partidos de siempre, pero que es también una advertencia para los nuevos partidos? Porque los cuidadanos están hartos de dos cosas, con mayor o menor énfasis en cada una de ellas en función de la situación de cada uno y de su sensibilidad:

Hartos de que la salida de la crisis sea a costa de una aumento tremendo de la desigualdad en España. Unos porque padecen la desigualdad, otros porque nos parece un insulto intolerable a la dignidad de las personas, y un retroceso de décadas en los avances del modelo europeo de convivencia, no queremos que las políticas que no cuidan a los más fovorecidos continúen. Y no sólo es el PP. Según el informe de la OCDE sobre desigualdad, el periodo en el que ésta más aumento fue el 2007-2011, la segunda legislatura de Zapatero.

Hartos de la corrupción, y de ver una y otra vez cómo los poderosos han tomado lo público al asalto, pensando que era de su propiedad, y han robado una y otra vez. Corrupción que se ha convertido en sistémica en algunas zonas del poder político y económico: puertas giratorias, el PSOE en Andalucía, el PP en Madrid y Valencia... Y no sólo corrupción, también uso ilegítimo de lo público. La amiga Barberá se gasta 268.000 euros en cuatro años en comilonas y hoteles... y no sólo se presenta a las elecciones, sino que pretende ganarlas. Buena parte de la ciudadanía piensa que lo público se ha convertido en un gigantesco negocio, del que se han estado beneficiando algunos políticos y algunas tramas de intereses económicos, robándonos a todos los demás.

Rajoy habla de estabilidad. Y  no se da cuenta de que los ciudadanos lo que quieren es... cambio. Rajoy apenas habla de corrupción, como si el tema no fuese con él, como si su tesorero de muchos años, los tres presidentes de las diputaciones de la región valenciana (del PP), casi la mitad del grupo parlamentario del PP en Valencia, Jaume Matas, Francisco Granados, López Viejo, etc etc no tuviesen nada que ver con él.

Rajoy habla de la macroeconomía, y todos nos alegramos muchísimo de que las grandes cifras mejoren; yo, desde luego, me alegro muchísimo. Pero Rajoy no se da cuenta de que cuando traspasó las líneas rojas que dijo que nunca traspasaría, en sanidad, educación, en pensiones, quebró el pacto social en práctica desde los Pactos de la Moncloa en España: "todos a una", o "o todos o ninguno". La OCDE dice que los ricos en España han perdido el 1,3% de su renta cada año durante la crisis, mientras que los pobres han perdido el 13% cada año.

Creo que tiene razón Rivera cuando dice que más que el contenido material de las políticas (que también), lo que nunca va a ser igual va a ser la forma de hacer política. Los ciudadanos quieren recuperar el control. No creo que mayoritariamente quieran un proceso constituyente. La Constitución del 78 es básicamente estupenda. Necesita adaptaciones, pero no un cambio de raíz. Creo que los ciudadanos respetan mucho más las instituciones que lo que unos políticos creen (PP, CiU, PSOE) y otros desean (Podemos). Y si el PP y el PSOE no se dan cuenta de esto, acabarán por desaparecer.

Y por eso, porque el resultado me parece un gigantesco ejercicio de democracia y, a pesar del vértigo de ver a los amigos Iglesias/Errejón/Monedero exultantes, estoy muy contento.